03-05-1996Goya duerme al final de su vida cuando el relicario que pintó siendo todavía un jovencito en su pueblo natal, Fuendetodos, se le aparece.
De sus puertas salen como fantasmas personajes de sus grabados y tambien sus seres más cercanos: su ilustrado amigo Moratín, su entrañable compañero Martín Zapater, el doctor Arrieta, que le trató su enfermedad, y las tres mujeres de su vida: Josefa Bayeu, su fiel esposa; la duquesa de Alba, su amante más famosa, y tambien Leocadia Zorrila, la mujer con la que compartió sus últimos años.
Estos se despiertan e informan de que ya está muerto, y le invitan, como si fuera un trámite a cumplir en el paso de la vida al Más Allá, a recrear por última vez su vida. Goya, tras dejarse rogar, lo hace mezclando en sus recuerdos la realidad con la fantasía.
A partir de esta situación de puro juego teatral, se representan algunos de los momentos más importantes de la vida del artista, y la relación emocional con su propia pintura, a la que hace tomar vida sobre el escenario.
La enfermedad que le llevo varias veces a la puerta de la muerte y que le dejó sordo, propiciando sus líneas pictóricas más arriesgadas y novedosas...
En el delirio de la enfermedad llegará a compartir la identidad de Beethoven, su comtemporáneo, con quien tantos rasgos físicos, biográficos y de carácter compartía, pese a su mutuo desconocimiento.
Imaginará el encuentro que nunca tuvo con Martín Zapater en el momento de la muerte de éste. Y aceptará de nuevo que la Guerra de la Independencia arrase su
existencia al mismo tiempo que la de sus país mientras recrea "La pelea a garrotazos", que él pintaría varios años después como simbolo de la España fraticida
Buscará una reconciliación final con su esposa, Josefa Bayeu, a quien tanto hizo sufrir, aceptando sus disposiciones con la herencia. Y volverá a ser juzgaddo
por su ambigua posicón durante la contiendad mienteras pinta con furia y desesperacioón "Los fusilamientos del 3 de mayo" y acepta que sus gritos antibelicistas
sean universales y que en boca de una madre desposeída de su familia clamen contra todas la guerras.
Cansado, volverá a recluirse en la Wuinta del Sordo, acompañado sólo por la irascible Leocadia, los cantos de su hija Rosario y, también por sus inquietantes
"Pinturas Negras".
Aceptará la visitas esporádicas de su médico Arrieta, que le explicará una y otra vez la razón de su enfermedad y la relación del saturnismo con su infatigable y atormentada fantasía. Comentará con él el proceso que le iniciará la Inquisición por la obscenidad de sus "Majas" y estará a punto de contarle el misterio que se esconde en sus pinturas.
Oyendo los cantos infantiles de Rosario, cogerá fuerzas para romper su cárcel y comenzará su autoexilio viajando con Leocadia a Burdeos. Allí se reencontrará con Moratín y en plena vejez jugará a vivir una nueva juventud artística dejándose fascinar por la luz y encontrando en la facilidad para la pintura de Rosario la inspiración para pintar "La lechera de Burdeos".
Feliz y tranquilo le sobrevendrá la muerte justo cuando vienen a visitarlo su nieto Mariano y su hijo Javier, muerto él., oirémos las doloridad palabras de Leocadia, que será abandonada a su suerte por la familia oficial...
La obra se desarrolla, pues, como una alternancia onírica y lúdica de lenguajes y sucesos. Es una fiesta, en suma, que juega con las propias convenciones de lo teatral para añadir una visión dramática y plural a una figura tan poliédrica y fascinante como Goya.