Este sábado 1 de diciembre la obra se presenta en Amorebieta en el encuentro SCNA organizado por las distribuidoras Julio Perugorría, A priori y Emedous. Es una fórmula nueva que intenta articular un encuentro entre creadores, distribuidores y programadores distinto en sus dimensiones y en su trato a los de las ferias tradicionales.
Teatro del Temple, como ya ha hecho con Shakespeare, con Lope o con Beckett, se propone ser fiel al texto y al espíritu que emana, pero recolocándolo escénicamente. Naturalmente no pretendemos con ello una operación de maquillaje o una actualización mecánica de los códigos escénicos sino una profundización en la esencia del texto; que nos lleva a considerar su modernidad independientemente del contexto en el que está escrito.
Sabemos de la magnificencia del material textual del que partimos y sabemos la problemática que conlleva la puesta en escena de los textos de Valle-Inclán. Y optamos por una propuesta desnuda, despojada, que busca la esencia del discurso humano que brota, palmo a palmo, en esta bajada a los infiernos. Nos reconocemos en su bajeza y no renegamos de su aliento épico.
La idea es reducir los recursos escenográficos al mínimo (unas paredes-percheros, unas mesas y unas sillas), limitar el número de actores a 8 y construir un marco brechtiano donde pueda tener lugar esta epopeya esperpéntica. Jugar con Valle pero sin caer apenas ni en el discurso costumbrista ni en la estética modernista. Después de todo, este retrato deforme de una época nos sigue tocando, además de por sus indudables hallazgos estéticos, por ser un reflejo brutal de nuestra propia raíz como seres humanos. El ayer es un hoy lanzado al mañana y el teatro, el lugar donde hacer transitable como descubrimiento del momento lo eternamente repetido y ya dicho.